Imagínese la siguiente situación: Lleva años construyendo su negocio. Ha invertido en publicidad, tiene clientes fieles y su logotipo es reconocible. Un día, recibe una carta extrajudicial que le prohíbe utilizar el nombre de su empresa porque otra persona lo registró legalmente antes que usted.
Este fenómeno, conocido como marca en cuclillas (infracción de marca) o el registro de mala fe, es más común de lo que cree.
Esto es lo que puede ocurrir y cómo puedes reaccionar.
Consecuencias directas
En Grecia y en la Unión Europea, el principio de “Primero en presentar” (la prioridad la tiene el primero que presenta la solicitud), no el primero que la utiliza (con algunas excepciones). Si alguien se le adelanta en el registro de su marca, se enfrenta a graves problemas:
1. Prohibición de uso y retirada de productos
El nuevo “propietario” de la marca tiene derecho a pedirle que deje de utilizar el nombre o el logotipo inmediatamente. Esto puede significar retirar productos de las estanterías, quitar carteles y retirar material promocional.
2. Chantaje económico
A menudo, quienes registran marcas extranjeras no tienen intención de utilizarlas comercialmente, sino de venderlas al verdadero creador. Pueden pedir cantidades exorbitantes de dinero para transferirle la marca que ha creado.
3. Pérdida de presencia digital (redes sociales y dominios)
Con el título de registro en la mano, el tercero puede acudir a plataformas como Facebook, Instagram o registradores de nombres de dominio y solicitar que se retiren tus páginas o se les transfieran las URL, alegando infracción de derechos de autor.
4. Rebranding forzado
Si no se encuentra una solución, es posible que tenga que cambiar su nombre y logotipo desde cero. El coste del cambio de marca (nuevo diseño, nuevo envase, información al cliente) es enorme, y se pierde la notoriedad de marca que habías creado.
¿Existe una salvación legal?;
Aunque el sistema favorece al primer declarante, la ley prevé salvaguardias para los casos de injusticia.
El concepto de “testimonio de mala fe”
La clave de su defensa es la prueba de mala fe. Si el tercero sabía que usted era el titular de la marca y la registró fraudulentamente (por ejemplo, un antiguo socio, empleado o competidor que quería perjudicarle o lucrarse), puede emprender acciones legales.
Qué puedes hacer tú:
- Interrupción (Oposición): Si tiene conocimiento de la solicitud de registro a tiempo (normalmente en los 3 meses siguientes a su publicación), puede presentar una oposición para bloquear el registro definitivo.
- Solicitud de nulidad/registro: Si la marca ya está registrada, puede acudir a los tribunales o a la comisión de marcas competente para que la retiren, demostrando que la ha utilizado antes y que la acción del tercero se ha realizado de mala fe.
Importante: Este proceso es largo, caro y requiere pruebas sólidas (facturas, anuncios, fechas de uso) para convencer al tribunal de que ya estaba en el mercado.
Cómo protegerse
Prevenir siempre es más barato que curar.
- Registre su marca AHORA: No espere a que la empresa “crezca”. Los costes de registro son mínimos comparados con los costes legales de un litigio.
- Vigila la competición: Existen servicios que supervisan las nuevas solicitudes de marcas y le notifican si alguien intenta registrar algo similar a lo suyo.
- Registro y dominios: Junto con la marca, compre los nombres de dominio pertinentes (.gr, .com, .eu) para blindar su presencia digital.
Conclusión
La marca es quizá el activo más valioso de su empresa. Dejarla desprotegida es como dejar la casa sin cerrar. Si alguien la registra antes que tú, la batalla para recuperarla es difícil, pero no siempre está perdida, siempre que tengas el respaldo legal adecuado y la prueba de uso anterior.




